Larry Kramer lo dijo “nunca conseguiremos nada si seguimos odiándonos a nosotros mismos”. No sé en qué época dijo este activista y escritor gay norteamericano esa verdad. Nos han enseñado que somos seres despreciables y nos despreciamos. A nosotros mimos y a los demás gays. A esos gays a los que no perdonamos ningún fallo mientras le permitimos todo y lo excusamos todo de la raza de señores de los heterosexuales. Pude que ellos no sepan nada de nosotros pero nosotros lo sabemos todo de ellos. Sabemos lo que les gusta a los que no son gays y lo que no. Sabemos hasta qué punto están dispuestos a soportarnos y a partir de qué límite darán un puñetazo sobre la mesa de su taberna de borrachos de fin de semana. Al fin y al cabo, son los amos que nos pagan el salario, los chulos que nos perdonan nuestras vidas, los jueces que nos juzgan, los médicos que exploran nuestros cuerpos de sodomitas irredentos, que diagnósticas enfermedades reales o inventadas, los notarios que dan fe de todo eso. Y lo peor de todo es que es imposible sustraerse a todo eso, evadirse. La homofobia es tan profunda que el propio gay no puede escapar a ella. Sólo cuando viaja. Es lógico. Nadie viaja para tratar a otros homófobos. Los homófobos son iguales en todas partes, son un ejército con sus generales, su estado mayor y sus soldados, apostados en cada esquina de cada cuadra de cada ciudad para denunciar al público, al vecindario, al patrón y al casero cualquier infracción de la heterosexualidad imperante. Los gays, en cambio, somos diversos, tenemos cierto colorido en la forma en que respondemos a la agresión permanente.
Esas malas experiencias se pueden relegar del primer plano de nuestra vida, pero siempre están ahí, como uno de los muchos temas de fondo de la película que vivimos. ¿De qué te vas a identificar con unos padres homófobos? no importa nada que digan que "lo aceptan", como si tuviesen la potestad de aceptar o no algo, o de que se sienten a cenar con tu novio en nochebuena ( una escena patética, desde el punto de vista de los padres, del hijo gay y de su novio), el problema es que es una tolerancia paternalista. ¿ cuantos padres de gays y lesbianas de nuestra generación lo consideran algo normal, algo de lo que no avergonzarse, algo que pueden comentar con sus amiguitas y amigotes mientras hacen hacen ganchillo o toman cerveza de barril ? se han pasado media vida riendo chistes de maricones y resulta que han engendrado uno. Miran a su alrededor en busca de un culpable, o se culpan a sí mismos, para después asegurarse de que no se equivocaron en nada y seguir buscando al asesino de la heterosexualidad de sus hijos. Porque la heterosexualidad de los gays ha sido asesinada, no se ha muerto sola. No se ha muerto, digamos, en un accidente de tráfico entre la barra del pub y el cuarto de baño de señoras. La heterosexualidad hay que matarla y además con alevosía, porque es pegajosamente resistente. La búsqueda policial del culpable, en lenguaje fino, se llama "etiología de la homosexualidad", o sea, el estudio de sus causas.¿ por qué no estudian por qué los blancos son blancos? ah, no,no, no, sabemos perfectamente por qué los negros son negros, porque tiene mucha melanina en la piel, pero por qué las cosas son como tienen que ser es algo que no necesita ninguna explicación. ¿Para qué? es así, siempre ha sido así y siempre será así, además, está escrito, lo dice la Biblia ¿para qué argumentar?
Esas malas experiencias se pueden relegar del primer plano de nuestra vida, pero siempre están ahí, como uno de los muchos temas de fondo de la película que vivimos. ¿De qué te vas a identificar con unos padres homófobos? no importa nada que digan que "lo aceptan", como si tuviesen la potestad de aceptar o no algo, o de que se sienten a cenar con tu novio en nochebuena ( una escena patética, desde el punto de vista de los padres, del hijo gay y de su novio), el problema es que es una tolerancia paternalista. ¿ cuantos padres de gays y lesbianas de nuestra generación lo consideran algo normal, algo de lo que no avergonzarse, algo que pueden comentar con sus amiguitas y amigotes mientras hacen hacen ganchillo o toman cerveza de barril ? se han pasado media vida riendo chistes de maricones y resulta que han engendrado uno. Miran a su alrededor en busca de un culpable, o se culpan a sí mismos, para después asegurarse de que no se equivocaron en nada y seguir buscando al asesino de la heterosexualidad de sus hijos. Porque la heterosexualidad de los gays ha sido asesinada, no se ha muerto sola. No se ha muerto, digamos, en un accidente de tráfico entre la barra del pub y el cuarto de baño de señoras. La heterosexualidad hay que matarla y además con alevosía, porque es pegajosamente resistente. La búsqueda policial del culpable, en lenguaje fino, se llama "etiología de la homosexualidad", o sea, el estudio de sus causas.¿ por qué no estudian por qué los blancos son blancos? ah, no,no, no, sabemos perfectamente por qué los negros son negros, porque tiene mucha melanina en la piel, pero por qué las cosas son como tienen que ser es algo que no necesita ninguna explicación. ¿Para qué? es así, siempre ha sido así y siempre será así, además, está escrito, lo dice la Biblia ¿para qué argumentar?
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