1940. 20.000 oficiales del Ejército polaco son asesinados por los rusos y enterrados en Katyn, cerca de Somlensko, Rusia. Alemanes y rusos avanzaban en su intento de hacer desaparecer Polonia del mapa. Fracasaron. Los nazis acabaron ahoracados y el Imperio soviético fue derribado en unos meses por una marea histórica de la que formaba parte un polaco,que, en 1940, se acercaba a cumplir sus 20 años .Hacia ese bosque de Katyn, para escenifcar la reconcialiación ruso-polaca, se dirigía la expedición polaca que perdió la vida al estrellarse su avión en el aeropuerto de Smolenko. Polonia perdía a su presisdente, y numerosos altos cargos y políticos.Una tragedia real en un lugar simbólico. Lech Kaczynski, Presidente de Polonia,moría junto a 131 perosnas más. Conciendo los antecedentes de Kaczynski en otros viajes aéreos,tal vez fue él mismo quién dio la orden de aterrizar al piloto en contra de la desautorización de la torre de control del aeropuerto. Lo hizo en Georgia hace dos años .En otro vuelo,un piloto prefirió obeceder a los controladores desviando la aeronave antes que coplacer al presindente: fue despedido. Si el aterrizajo lo ordenó el presidente lo sabremos si los rusos hacen público el contenido de las cajas negras. O se apresuran a hacerlo o no lo harán nunca: es el estilo del Kremlin, jugar con las especulaciones, las intrigas, las sospechas. Mientras estamos a la espera, Polonia despide a su Jefe de Estado. Lech y Jaroslaw Kaczynski fueron durante un época la cabeza política de Polonia. Presidente el uno, primer ministro el otro, su partido Ley y Orden se presentaba como la espada más limpia del Este contra una Unión Europea decadente, anticristiana y gobernada por grupos de presión homosxeuales. La homsoexualidad era una de las obsesiones del presidente polaco.En un discurso a la nación, en 2008, advertía del peligro de que la Unión obligase a Polonia a implantar el matrimonio gay, que para muchos polacos debe ser como como convertir la homosexualidad en obligatoria. En aquel discurso Lech utilizó las imagenes de un matrimonio gay neoyorquino, sin autorización. Los dos norteamericanos protestaron, viajaron a Polonia. Se solidarizaron con los gays y lesbianas del país y un año después, Lech Kaczynski les invitó oficialmenete a visitar Polonia de nuevo. ¿ estaba cambiando Lech, tal vez porque era consciente de que él y su hermano habían ido demasiado lejos en su revolución conservadora? para entonces Ley y Justcia ya había perdido las elecciones, Jaroslaw dejaba de ser primer ministro y era sustituido por Donald Tusk.Lo curioso es que toda Polonia conocía los rumores sobre la homosexualidad del hermano del Presidente. Lech Walesa, enfrentado a los gemelos, le llegó a decir a la cara que podía "traerse a su novio a las reuniones políticas". El antiguo electricista de los astilleros Lenin no se andaba por las ramas.Hoy, de los dos gemelos sólo Jaroslaw vive. tenía plaza en el avión siniestrado, pero a última hora se quedó en Varsovia para atender a su madre enferma.Su decisión le salvó.No formó parte del grupo de 132 polacos fallecidos, entre ellos, la diputada y ex-vicepresidenta del Gobierno Izabela Jaruga-Nowacka, activista feminista y defensora de los derechos de la comunidad gay polaca. Un obispo polaco la insultó llamándole "bloque de cemento indisoluble en ácido sulfúrico". ¿ se arrepientirá ahora de su palabras ? de todas formas, que la dioputada "feminsita" viajase, y muriese, junto a Kaczynski demuestra que la convivencia entre todos los polacos es posible, y nos asegura que Polonia sabrá sobreponerse a esta drama nacional con una mayor conciencia de su unidad como pueblo. Pero aún no queda por saber quién decidió que el avión realizase el cuarto, último y definitivo intento de aterrizaje sobre la llanura rusa.
domingo, 11 de abril de 2010
jueves, 8 de abril de 2010
ESTÁ ESCRITO
Larry Kramer lo dijo “nunca conseguiremos nada si seguimos odiándonos a nosotros mismos”. No sé en qué época dijo este activista y escritor gay norteamericano esa verdad. Nos han enseñado que somos seres despreciables y nos despreciamos. A nosotros mimos y a los demás gays. A esos gays a los que no perdonamos ningún fallo mientras le permitimos todo y lo excusamos todo de la raza de señores de los heterosexuales. Pude que ellos no sepan nada de nosotros pero nosotros lo sabemos todo de ellos. Sabemos lo que les gusta a los que no son gays y lo que no. Sabemos hasta qué punto están dispuestos a soportarnos y a partir de qué límite darán un puñetazo sobre la mesa de su taberna de borrachos de fin de semana. Al fin y al cabo, son los amos que nos pagan el salario, los chulos que nos perdonan nuestras vidas, los jueces que nos juzgan, los médicos que exploran nuestros cuerpos de sodomitas irredentos, que diagnósticas enfermedades reales o inventadas, los notarios que dan fe de todo eso. Y lo peor de todo es que es imposible sustraerse a todo eso, evadirse. La homofobia es tan profunda que el propio gay no puede escapar a ella. Sólo cuando viaja. Es lógico. Nadie viaja para tratar a otros homófobos. Los homófobos son iguales en todas partes, son un ejército con sus generales, su estado mayor y sus soldados, apostados en cada esquina de cada cuadra de cada ciudad para denunciar al público, al vecindario, al patrón y al casero cualquier infracción de la heterosexualidad imperante. Los gays, en cambio, somos diversos, tenemos cierto colorido en la forma en que respondemos a la agresión permanente.
Esas malas experiencias se pueden relegar del primer plano de nuestra vida, pero siempre están ahí, como uno de los muchos temas de fondo de la película que vivimos. ¿De qué te vas a identificar con unos padres homófobos? no importa nada que digan que "lo aceptan", como si tuviesen la potestad de aceptar o no algo, o de que se sienten a cenar con tu novio en nochebuena ( una escena patética, desde el punto de vista de los padres, del hijo gay y de su novio), el problema es que es una tolerancia paternalista. ¿ cuantos padres de gays y lesbianas de nuestra generación lo consideran algo normal, algo de lo que no avergonzarse, algo que pueden comentar con sus amiguitas y amigotes mientras hacen hacen ganchillo o toman cerveza de barril ? se han pasado media vida riendo chistes de maricones y resulta que han engendrado uno. Miran a su alrededor en busca de un culpable, o se culpan a sí mismos, para después asegurarse de que no se equivocaron en nada y seguir buscando al asesino de la heterosexualidad de sus hijos. Porque la heterosexualidad de los gays ha sido asesinada, no se ha muerto sola. No se ha muerto, digamos, en un accidente de tráfico entre la barra del pub y el cuarto de baño de señoras. La heterosexualidad hay que matarla y además con alevosía, porque es pegajosamente resistente. La búsqueda policial del culpable, en lenguaje fino, se llama "etiología de la homosexualidad", o sea, el estudio de sus causas.¿ por qué no estudian por qué los blancos son blancos? ah, no,no, no, sabemos perfectamente por qué los negros son negros, porque tiene mucha melanina en la piel, pero por qué las cosas son como tienen que ser es algo que no necesita ninguna explicación. ¿Para qué? es así, siempre ha sido así y siempre será así, además, está escrito, lo dice la Biblia ¿para qué argumentar?
Esas malas experiencias se pueden relegar del primer plano de nuestra vida, pero siempre están ahí, como uno de los muchos temas de fondo de la película que vivimos. ¿De qué te vas a identificar con unos padres homófobos? no importa nada que digan que "lo aceptan", como si tuviesen la potestad de aceptar o no algo, o de que se sienten a cenar con tu novio en nochebuena ( una escena patética, desde el punto de vista de los padres, del hijo gay y de su novio), el problema es que es una tolerancia paternalista. ¿ cuantos padres de gays y lesbianas de nuestra generación lo consideran algo normal, algo de lo que no avergonzarse, algo que pueden comentar con sus amiguitas y amigotes mientras hacen hacen ganchillo o toman cerveza de barril ? se han pasado media vida riendo chistes de maricones y resulta que han engendrado uno. Miran a su alrededor en busca de un culpable, o se culpan a sí mismos, para después asegurarse de que no se equivocaron en nada y seguir buscando al asesino de la heterosexualidad de sus hijos. Porque la heterosexualidad de los gays ha sido asesinada, no se ha muerto sola. No se ha muerto, digamos, en un accidente de tráfico entre la barra del pub y el cuarto de baño de señoras. La heterosexualidad hay que matarla y además con alevosía, porque es pegajosamente resistente. La búsqueda policial del culpable, en lenguaje fino, se llama "etiología de la homosexualidad", o sea, el estudio de sus causas.¿ por qué no estudian por qué los blancos son blancos? ah, no,no, no, sabemos perfectamente por qué los negros son negros, porque tiene mucha melanina en la piel, pero por qué las cosas son como tienen que ser es algo que no necesita ninguna explicación. ¿Para qué? es así, siempre ha sido así y siempre será así, además, está escrito, lo dice la Biblia ¿para qué argumentar?
martes, 30 de marzo de 2010
LA TIA JULIA Y EL FORNICADOR
Mario Vargas Llosa ha defendido siempre en sus ensayos la libertad sexual como una de las parcelas de las libertades individuales de las que disfrutan los ciudadanos de las democracias. Ha relatado la lucha de los gays norteamericanos contra la discriminación en los tiempos del SIDA, ha arremetido contra la doctrina de la Iglesia Católica y se ha reído de las amenazas de condenación eterna contra los homosexuales. Ha defendido el matrimonio gay y ha predicho que los matrimonio que más durarían, con el tiempo, serían estos matrimonios. El Vargas Llosa novelista ha retratado la sexualidad humana en todos sus aspectos, la desbordante pulsión sexual de los adolescentes de la Ciudad y los Perros, el hombre joven en brazos de la mujer madura, alumno aplicado de una educación sentimental, o las humanizadas prostitutas del Loreto de Pantaleón y las Visitadoras. Pero lo ha hecho sin llegar a la descripción detallada. En Vargas Llosa no hay pornografía, y muy poco erotismo. La carga erótica la tiene que poner el lector, ese lector al que el autor exige colaboración para entender el mundo que crea el autor. Pero es en sus ensayos y artículos donde se ve claramente la posición del escritor frente al sexo. Dice que el sexo es la fuente de donde los hombres cogen su fuerza secreta, habla de la práctica del sexo como algo que debe permanecer vedado a la mirada extraña, el acto sexual es un acto iniciático que el adolescente descubre por sí mismo, por las fuerzas vivas del crecimiento. Por eso se encendió cuando la Junta de Extremadura ha decido que se impartan en los centros de enseñanza talleres de masturbación. De su protesta se deduce que a Vargas Llosa le horroriza pensar que los estudiantes se van a masturbar públicamente, sin asumir que en eso no consiste un “taller de masturbación”. La palabra taller procede de los tiempos de proletarización de lo intelectual, y se aplica esta palabra, cuya acepción se refiere al lugar donde se realizan trabajos manuales, a actividades puramente lectivas. Un taller de masturbación, desde luego, es una expresión perturbadora para quienes piensan que el secreto del sexo está en que es secreto. Y el que no sea capaz de descifrar el enigma, allá él, se quedará con el tabú entres sus vísceras hasta que se cuenta que algo está fallando en su vida. El Vargas Llosa de la defensa de las libertades sexuales se queda en una pose propia de neoliberal converso alineado en este tema con Esperanza Aguirre. No valen sus encendidas defensas de Jaime Baily y sus obras autopornográficas como promesa de la literatura peruana. La Lima horrible de Salazar Bondy ha dado mejores talentos a las letras. Lo que importan son los hechos. Y los hechos, o los dichos, no vienen de Mario sino de su hijo Álvaro, un perrocholista de nuevo cuño que ha estudiado en la London School of Economics, fábrica de Premios Nobeles: “en el cuchitril donde vivía (en Lima), aguanté sólo una pequeña temporada, es la verdad. El caso es que el encargado era un tipo bastante raro, y un día fui a pedir no sé qué cosa, que me hacía falta, y lo encuentro acostado con otro hombre. Salí espantado.” El mismo espanto que a su padrísimo le provocan los talleres de masturbación. Todo eso, sí, pero en secreto. En los armarios donde habitan los demonios interiores.
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