Barack H. Obama ( H does matter, do not forget W.) ha conseguido la presidencia.La presidencia, sin adjetivos, es el título del inquilino del nº 1600 de Penn. Avenue, en Wa., DC.Le llaman el candidadto posracial, el político que no ha hecho de la esclavitud y la marginación una bandera como en el pasado hicieron Martin Luther King o Jesse Jackson.O como hicieron pequeñas heroínas como Rosa Parker, la mujer que dijo NO cuando le exigieron ceder su asiento en un auotobús a un hombre blanco en un estado del sur.Obama ha triunfado porque no es un "anger negro", un negro cabreado, despechado, victimista.No, no lo es,y no lo es porque Barack Obama no tiene motivos para estar caberado, para estar despechado o para consiedarse una víctima.No ha deshechado el discurso tradicional afroamericano,simplemente, no ha podido hederarlo y ha sido capaz de articular otro, el integrador, el unitarista, el discurso de quien no tienen rencores por odios pasados.
Nos engañamos si creemos que se trata de un cambio de discurso.Obama no ha sentido la impotencia y la rabia de los discriminados.La entiende, la comprende, pero no la ha padecido.Hay una gran diferencia.Porque si la hubiese sufrido, por muy grande que sean sus virtudes, y por muy sincero que sea su perdón, la huella del sufrimiento es indeleble y modifica nuestra visión de las cosas.
Por eso no se puede llamar fracasadas las políticas del Reverendo King, de Jesse Jackson, o, más radicales, de Malcolm X o Louis Farrakhan.Sin su lucha, sin la gran marcha por el movimiento de los movimiento civiles, el triunfo de Obama no hubiera sido posible.Barack ha ganado porque ha transitado la vereda que otros abrieron con su sangre talando los árboles de la segregación, la sangre de aquellos que decidieron convertir sus manos condenadas a recoger algodón en hachas y sus voces sentenciadas a entonar blues en gritos de protesta.
¿y qué lección sacamos de todo esto para el movimiento gay? que aunque la serenidad en el ánimo es el objetivo, la indignación es el camino.No hay otro. El movimiento que nació en Stonewall no ha cumplido 40 años.Es pronto. Cada día mueren o sufren violencia gays y lesbianas en todo el mundo.Todos los que hemos sufrido la humillación del insulto no podemos borrar esa experiencia.Alguien llegará, gracias a los "anger gays", gays cabreados, que no habrá pasado esas experiencias.Y entonces vendrá el cambio.Yes, we can, too.
kiko, Madrid, 5 nov 2008
Meanwhile, guys and gals, continue being anger.
Nos engañamos si creemos que se trata de un cambio de discurso.Obama no ha sentido la impotencia y la rabia de los discriminados.La entiende, la comprende, pero no la ha padecido.Hay una gran diferencia.Porque si la hubiese sufrido, por muy grande que sean sus virtudes, y por muy sincero que sea su perdón, la huella del sufrimiento es indeleble y modifica nuestra visión de las cosas.
Por eso no se puede llamar fracasadas las políticas del Reverendo King, de Jesse Jackson, o, más radicales, de Malcolm X o Louis Farrakhan.Sin su lucha, sin la gran marcha por el movimiento de los movimiento civiles, el triunfo de Obama no hubiera sido posible.Barack ha ganado porque ha transitado la vereda que otros abrieron con su sangre talando los árboles de la segregación, la sangre de aquellos que decidieron convertir sus manos condenadas a recoger algodón en hachas y sus voces sentenciadas a entonar blues en gritos de protesta.
¿y qué lección sacamos de todo esto para el movimiento gay? que aunque la serenidad en el ánimo es el objetivo, la indignación es el camino.No hay otro. El movimiento que nació en Stonewall no ha cumplido 40 años.Es pronto. Cada día mueren o sufren violencia gays y lesbianas en todo el mundo.Todos los que hemos sufrido la humillación del insulto no podemos borrar esa experiencia.Alguien llegará, gracias a los "anger gays", gays cabreados, que no habrá pasado esas experiencias.Y entonces vendrá el cambio.Yes, we can, too.
kiko, Madrid, 5 nov 2008
Meanwhile, guys and gals, continue being anger.