domingo, 19 de octubre de 2008

BARACK OBAMA: LA SONRISA DE AMERICA

Nada de plástico, eso es lo que decían los comentaristas políticos sobre la sonrisa de Barack Obama cuando se inició el 3 de enero, en Iowa, la carrera hacia el puesto de inquilino del número 1600 de la Avenida pennsilavania.Autenticidad, por tanto.Ni las muecas de James E. Carter o de George W. Bush.A fresh start, como tituló TIME su portada la mañana siguiente a la victoria de Ronald W. Reagan, en 1980.Un fenómeno que derrotó a la candidata "in pectore", la mujer que se creía destinada a ser la primera presidenta de los Estados Unidos.Un fenómeno que se vive a píe de calle en Nueva York ciudad, la mayor de un Estado que no vota, ni ha votado en los últimos 30 años, a un republicano para la Casa Blanca.La mesas para registrar votantes estaban en todas partes.Ninguna a favor del Senador Maccain.Sólo Obama.Y mucha Obamamanía: pins, pegatinas, camisetas, hasta billetes de 8 dólares con la cara - y la sonrisa - de Obama en lugar de uno de los padres fundadores.Esa sonrisa es de la misma boca de la que salen los mejores discursos escuchados en muchos años en política.No son sólo las "palabras bonitas" que decía Clinton, sino un monumento a la retórica ilusionante.Cierto que la retórica no lo es todo, pero es bastante.Piensen en aquella voz gritona de los años 30 del siglo pasado transmitida por radio hasta el último rincón de las Alemanias.No subestimemos la retórica.Pero ¿ que hay debajo de los discursos?si leemos el programa de Obama,encontraremos lo poco que se ocupa del mundo exterior a los Estados Unidos.Es lógico: son los ciudadanos de los EEUU quienes tienen el privilegio de elegir a alguien cuyo poder no se detiene en las fronteras federales.Pero hay algo más: Obama ofrece protecionismo para defender los puestos de trabajo en casa.No apoyó la regularización de inmigrantes, algo que si hizo MccCinn, y sí apoyo la construcción del muro contra México, además de proponer ahora la revisión del NAFTA, el Tratado que permitió a México avanzar econonómicamente.Ni MaCcainn es un demonio ultra ni de Obama se puede decir que será bueno para Latinoamericanos, dentro o fuera del país.De Sarah Palin podremos opinar cuando decida lo que quiere ser de mayor y deje de decir que sus mejores amigas son lesbianas, no hace falta, querida Sarah, pero entendera la gobernanta que, en Alaska, con esos inviernos, es mejor ser bollera que estar sola.Pero volviendo al senador por Illinois,sí, Estados Unidos necesita un cambio, y el que propone Obama es más profundo que el que propone Mccainn.Por eso es deseable.los que en estas elecciones sólo somos mirones y no votamos ,al contrario que en el juego del mus, ni somos de piedra ni damos tabaco.Deseamos el cambio.Deseamos que el 44º Presidente de los Estados Unidos de América se llame Barack H. Obama.Por afroamericano, por ilusionar, por esa H. de su nombre que demuestra que todo es posible en América.Yes, Senador Obama, yes,you can.